Ahorrando recursos materiales y humanos, reduciendo residuos y consumo hídrico se logran obtener  jardines más autosuficientes.

Los jardines sostenibles se planifican hacia una evolución autónoma, hacia una jardinería de bajo impacto ambiental, es decir de mínimo consumo de recursos materiales y humanos con baja producción de residuos y que tenga como objetivo la biodiversidad. El ahorro de recursos, el compostaje, la  reutilización  de algunos materiales, el ahorro de agua, el uso de plantas adaptadas al entorno, el tratamiento integrado de plagas, las fertilizaciones orgánicas  son premisas que se pueden utilizar en cualquier jardín. Basta con comprender la importancia de ahorrar recursos . El fundamento de esta visión de la jardinería sostenible  que incluye el ahorro de recursos es la obtención de espacios verdes casi autosuficientes, aplicables en todo tipo de climas (no únicamente orientada al clima seco y con poca disponibilidad de agua).